Licenciada en Bellas Artes, María Cibó reside en Madrid donde trabaja de forma simultánea entre sus retratos y sus clases de pintura y dibujo.

Su pasión desde hace años es trabajar con lo que ella denomina, “El alma de la pincelada en la mirada”, retratos con identidad. La identidad de la persona debe reflejarse en el trazo en la mancha y en la pincelada.

María Cibó despoja a los personajes de todo lo que pueda distraer para centrarse en la esencia de cada uno. Mediante su trazo enérgico y fresco, consigue plasmar los rasgos y la expresión de sus modelos, convirtiendolos así en almas inmortales.

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